La sed le ha sorprendido
reconfortado sudoroso
tumbado presa del techo
inmóvil
rezando sus plegarias
con deliciosa devoción
puro de nostalgia
vacío
hundiéndose en sus tormentos
arrastrado hueco por diluvios
celestiales de propias maldiciones
preso
de un razonable sinsentido
de una industria alpormayor
que sólo conocen un destino
el de la propia satisfacción
busca
un nombre englobador
donde advertir esta campaña
que consiga blanquear
todas las conciencias que le pesan
las huellas de la pirámide
de estrecheces de su creación
matiza
lo que ni él ni las palabras entienden
porque
quizá no existe el diálogo
enfatiza
que no encuentra lo que sienten
y en su respeto lo niega
no mueren
los mundos que no compra
ni las vidas que no riega
son sólo el espejismo
de la inseguridad
de observar en todos lo mismo
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La suciedad de los días
ResponderEliminarprimero ataca el cuerpo,
luego el cerebro y envenena
finalmente el alma.
Sólo el fuego que destruye
borra las manchas,
no el agua, ni el Jordán,
ni la mar ancha.
Apenas las disimulan
la soledad y la calma.
Yo que nací con dos manos
izquierdas, tanto en mi paso
por el mundo, como su paso
por mi alma, me manché mucho
Y muy pronto.
Cual penuria en vida
seguiré existiendo o
pronto el fuego al fuego
borrará mis lágrimas.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar=)
ResponderEliminarPasaba por aqui... y creo que volveré a hacerlo ^^